
En esta primera imagen podemos encontrar que la dirección que siguen las líneas diagonales del fondo (derecha-izquierda) se ve rota bruscamente por un trazo situado en la diagonal contraria sobre el centro mismo. En la división de abajo, correspondiente a una proporción 1:4, he pintado de un tono más oscuro, contribuyendo a mantener el equilibrio vertical. El trazo central (de un tono oscuro) atrae la atención, que finalmente cae a la parte inferior.

En esta segunda imagen he mantenido el mismo color pero variado la opacidad, que disminuye a medida que nuestra vista se desplaza hacia la dirección indicada ( hacia la derecha). Las líneas verticales crean la ilusión de movimiento que contrasta con el estatismo del punto. El punto al que me he referido no solo está situado en la diagonal sino que tiene el mismo tono que la diagonal con la que se cruzaría en la parte más baja de la composición. La variación del tono contribuye a la ilusión de movimiento.

En esta tercera imagen está presente la proporción áurea (en el elemento central) y la escala por la comparación de tamaños entre el elemento central y los dos restantes. Se crea así la ilusión de que el elemento central es muy grande.

En esta última imagen encontramos el movimiento, como si el elemento de más a la derecha engullese a los otros dos. También podemos ver el aguzamiento.

En este fotograma de «El cuento de la criada» podemos observar diversos criterios sintácticos a tener en cuenta.
Resulta curioso a la división de la imagen de manera horizontal de tal forma que el color rojo -saturado- queda en la parte inferior (pues tiene mayor peso visual, estableciéndose así un equilibrio vertical). Además, la proporción horizontal de la imagen es de 1:3. Por si fuera poco, en el centro de la imagen se forma el vértice superior de un triángulo con las piernas de Serena, justo encima de la cabeza de June. Estas diagonales consiguen crear la sensación de inquietud y terminan con las rectas verticales que forman el agarre de las muñecas de June.